El otro día quedé con mis colegas y nos bastaron 10 minutos para meternos en terreno. Las conversaciones de sexo son el top 10, de una manera u otra está comprobado que, en general, nos mola el sexo. Al poco rato, ya nos habíamos venido arriba y empezaban a surgir batallitas un tanto pornográficas… y yo, que pensaba que controlaba del tema, me quedé loca con la modosita del grupo marcándose una historieta que rozaba lo surrealista.

No voy a entrar en detalles sobre la vida sexual de mis colegas, pero si puedo decir que después de la suculenta conversación y un par de birras, llegamos a la conclusión que deberíamos hacer algo al respecto. Algo divertido, interesante, que nos sacara de la soporífera rutina. Total, que esa misma tarde reservamos nuestro tuppersex.

Y esto fue lo que pasó:
Quedamos en mi casa Cris, Sofia, Ana, unas amigas de Cris, mi prima y yo. Ah! y como no, mi compañero de piso que apareció en mitad del evento y decidió aportar algo de masculinidad. Antes que nada decir que yo no había hecho nunca una reunión de tuppersex y tenía una idea bastante diferente de lo que luego fue toda esta historia.

A las seis en punto apareció maletón en mano, la chica del tupper, muy mona ella, se presenta y nos empieza a explicar como iba a ser la dinámica de la reunión. Una vez realizadas las presentaciones pertinentes comienza a sacar productos. Primero cosmética, con la que hacemos juegos para calentar un poco el ambiente y después, cacharrillos super bonitos con los que empezamos a flipar. No tenía ni idea de todas las cosas que hay, habla la que se consideraba una experta del tema.

Luego nos hizo una breve introducción didáctica sobre temas de higiene y salud. Yo miraba a Sofía que ponía su típica cara de ‘cuéntame más’, la tía no podía estar más atenta. Pero lo mejor fue mi prima, no va y me dice que si le dejo algo para ir apuntando. ¡Todo un show!

El tema se iba calentando y empezó a pasarnos juguetes ya de un tamaño considerable, yo no hacía más que pensar en cuanta pasta tenía en casa porque los quería todos. Una vez terminó la demostración elegimos de un catálogo e hicimos nuestros pedidos de forma individual y anónima, no es que me importe pero no me apetecía demasiado ver que se compraba mi prima, aunque por la cara que hacía y el comentario ‘voy al banco a sacar más dinero’ me lo puedo imaginar.

Encima del buen rato, me llevé un regalazo por haber organizado el tupper y la entrega de lo que compramos fue super rápida.

El caso es que el tupper nos ha dado para rato, bueno a mi hasta que se me gasten las pilas y con este testimonio (espero que mis amigas y mi compi de piso no se enfaden) lo que vengo a exponer es que aunque el sexo cada vez esté más normalizado y sea uno de nuestros temas de conversación preferidos, nunca sabemos suficiente. La posibilidad de aprender pasándotelo de lujo con tus colegas y saliendo de los planes de siempre, personalmente me parece la leche.
Probadlo y ya me contaís

Si una clienta escribe esto de nuestros tuppersex es que lo estamos haciendo bien.
¡Gracias Lucía!