Si te digo que una de nuestras prendas más preciadas cumple 100 años, quizás no sepas a lo que me refiero. Pero así es, el sujetador ha llegado a su centenario y tenemos que estar agradecidas a esta mujer, Mary Phelps Jacob. Si nos remontamos al siglo XVI, la prenda por excelencia en todas las mujeres de la época era el corsé. Popularizado por la aristocrácia, consiguió mantenerse durante 4 siglos.

Como la mayoría de inventos, el sujetador nació de la necesidad. A los 19 años Mary se encontraba en una fiesta de la alta sociedad y su corsé sobresalía por su vestido, algo que la incomodaba. Con ayuda de una doncella, confeccionaron un sujetador con tres cosas muy simples: dos pañuelos y unas cintas rosas del corsé. Ella aún no lo sabía pero había creado una prenda que revolucionaria el mundo de las mujeres y traería de cabeza a todos los hombres.

La sociedad femenina se hizo eco de este invento y todas quería llevar esa ‘extraña prenda’, Mary empezó a confeccionar y poco tiempo después patento su invento. Las cosas no le fueron muy bien y vendió su patente a Warner Brothers Corset Company por 1500$, ellos si vieron el potencial en la prenda. Su lema era:

‘Mientras las mujeres sigan teniendo pechos y los hombres sean los principales fans de esta parte de la anatomía femenina, el negocio está asegurado’

 

 

El sujetador, como todos nosotros, está ceñido a la moda y a lo que se dicta en cada momento. La Primera Guerra Mundial derrotó al corsé ya que el metal con el que se fabricaban las ballenas estaba destinado a material de guerra y por otro lado, las mujeres empezaron a trabajar en las fábricas por falta de hombres. Así que era un poco complicado estar horas y horas trabajando embutida en un corsé. En este momento, el busto dejo de tener importancia y la moda exigía pechos pequeños e inexistentes.

En los años 30 la modista Ida Rosenthal estandarizó las tallas según el tamaño del busto de cada mujer. En los años 40 y 50  la moda eran los sujetadores picudos, esos que en los setenta volvió a poner de moda Madonna. En los 60 el sujetador se convirtió en el mayor signo de opresión a la mujer y ellas lo transformaron en un grito de guerra y un movimiento de protesta. Fue aquí cuando se popularizaron las transparencias en la ropa interior. Los 80 nos dieron el placer de ver crecer a la famosa marca de lencería Victoria Secret y los 90 nos permitieron el milagro del Wonderbra, el aumento de pecho estaba a la orden del día y todas buscaban aumentar de talla, algo que la marca consiguió.

Tanto viaje en el tiempo y esta prenda sigue conservando su poder de seducción y como bien hemos visto, se reinventa de una manera brillante dándole un significado especial a cada mujer. Nosotras en Me toca tocarme creemos en el poder de un sujetador bonito y es que es tan importante nuestra imagen por fuera como por dentro.

Un buen conjunto lencero es el mayor reclamo para sentirnos sexys durante todo el día y ahora que llega nochevieja el conjunto por excelencia es el del color rojo.